Txema Moreno, profesor de Gestión Administrativa en FOREM Euskadi

“Cuando ves que muchos alumnos vuelven a estas aulas y en horarios que son difíciles, como las diez de la noche, es un indicativo, un síntoma de que el curso lleva un buen nivel”

Gestión

Nació en Asturias, pero es de Portugalete, que llegó a esta localidad vizcaína a los seis meses. A sus 49 años cuenta con una experiencia docente de veinticinco. Es licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales en la UPV (Universidad Pública del País Vasco), una licenciatura que sería el equivalente a la actual Gestión y Administración de Empresas. Además, es master en Gestión y Dirección de Empresas, técnico superior en gestión de riesgos laborales…, bueno, su curriculum ocupa una treintena de páginas. Txema compagina su actividad docente con el trabajo en una empresa, lo cual posibilita que esté en “permanente estado de reciclaje”.

Bien puede ser Txema Moreno el prototipo de profesor de Forem-Euskadi. Un tipo afable, que lleva la pedagogía a cualquier explicación y para quien formar trabajadores resulta una actividad satisfactoria: “cuando ves que muchos alumnos vuelven a estas aulas y en horarios que son difíciles, como las diez de la noche, es un indicativo, un síntoma de que el curso lleva un buen nivel”, asegura.

Este cierto orgullo también lo vive cuando ve que el índice de asistentes en Forem- Euskadi está por encima del 90 por ciento, “algo de lo que pocos centros pueden presumir”. Y sabe de lo que habla, que también tiene experiencia formadora en otros lugares.

Eso sí, para realizar bien su trabajo asegura que se requieren “grandes dosis de sacrificio. El reciclaje es fundamental y las materias que imparto están en permanente cambio, sufriendo constantes modificaciones. Estamos en la vanguardia de los cambios y eso requiere mucho trabajo previo para preparar los cursos”.

 “Para ser formador es necesario que te guste la formación”

Explica Txema Moreno que lo más difícil al plantear un curso sobre su materia es encontrar perfiles similares entre el nivel del alumnado, por eso, “en las primeras sesiones determinamos objetivos y el nivel del grupo por si hay que hacer ligeras modificaciones en el programa en beneficio del curso. Hay que adaptar el programa al curso porque en muchas ocasiones coinciden licenciados, desempleados, personas con experiencia laboral y personas que acaban de acceder al mercado de trabajo”, asegura nuestro profesor.

Lógicamente, tras más de veinticinco años impartiendo clases, Txema tiene un sinfín de anécdotas que relatar. Asegura que no tiene ni un solo mal recuerdo. Al revés, “después de muchos años, lo mejor y más gratificante es la experiencia humana, una satisfacción que otro tipo de trabajo no da. Algo que, inesperadamente en mi caso, se convirtió en vocación”. Y proclama algo que puede parecer una evidencia, pero no lo es: “para ser formador es necesario que te guste la formación”.

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